1. Introducción: ¿Y si Messi pudiera jugar para siempre?

    Planteamiento del tema: la ciencia del rejuvenecimiento y la posibilidad de que Messi vuelva a jugar mundiales gracias a avances médicos

  2. Preguntas incómodas sobre el rejuvenecimiento

    Reflexión sobre las implicaciones de que los jugadores dejen de envejecer: mundiales futuros, medicina vs dopaje, y efectos sociales

  3. Sorteo del iPhone Duo

    Anuncio promocional del sorteo del nuevo iPhone para suscriptores del canal

  4. Ensayos clínicos: SPHERE y restricción calórica

    Resultados del ensayo SPHERE con rapamicina y el estudio CALERIE sobre restricción calórica y relojes biológicos

  5. Estrategia 1: Ralentizar el envejecimiento (mTOR y rapamicina)

    Explicación del sensor mTOR, la rapamicina y los estudios en ratones y humanos para ralentizar el desgaste celular

  6. Messi 2030: la versión menos imposible

    Análisis de qué necesitaría Messi a los 43 años para seguir siendo competitivo sin revolución celular completa

  7. Estrategia 2: Reparar el daño con senolíticos

    Explicación de las células senescentes y los medicamentos senolíticos para eliminarlas

  8. Terapias CAR-T y células progenitoras en primates

    Avances futuristas con células inmunes modificadas y experimentos en macacos con células progenitoras humanas

  9. Messi 2034: un veterano restaurado por piezas

    Cómo sería un Messi con menos inflamación y mejor recuperación de tejidos gracias a terapias de reparación

  10. Estrategia 3: Reiniciar con epigenética

    Introducción a la epigenética y cómo determina qué partes del ADN se expresan en cada célula

  11. Factores de Yamanaka y reprogramación parcial

    Explicación del descubrimiento de Yamanaka y cómo la reprogramación parcial permite rejuvenecer sin perder identidad celular

  12. Experimentos en ratones: envejecimiento acelerado y glaucoma

    Resultados del equipo de Izpisúa Belmonte y la recuperación de visión en ratones con glaucoma mediante reprogramación parcial

  13. Primer ensayo humano: ER-100 de Life Biosciences

    Anuncio del primer paciente humano tratado con terapia de reprogramación epigenética parcial para enfermedades del nervio óptico

  14. El papel de la inteligencia artificial en el descubrimiento de fármacos

    Cómo la IA ayuda a identificar moléculas candidatas para combatir el envejecimiento, incluyendo el caso de Rentosartib

  15. La velocidad de escape de la longevidad

    Concepto clave sobre cómo la medicina podría empezar a añadir más años de vida saludable de los que transcurren

  16. El futuro del fútbol con jugadores que no envejecen

    Especulación sobre cómo cambiaría el fútbol con estrellas que combinan experiencia y cuerpos restaurados, y los riesgos de desigualdad

  17. Reflexión final: ¿fue el último mundial de Messi?

    Cierre con una mirada realista y optimista sobre el futuro de Messi y el progreso científico en longevidad

Messi, en su despedida, dijo: «No venir más va a ser un dolor muy grande; me gustaría venir toda la vida». ¿Y si realmente pudiera?

Y no solo volver a la selección: ¿y si volviera al Barça para una etapa todavía más gloriosa?

Bien que te gustaría, Ana. —Ya te digo. —La ciencia empieza a decir que no es tan descabellado, porque a día de hoy ya se están rejuveneciendo ratones viejos, e incluso en humanos ya se empiezan a rejuvenecer células de nuestro cuerpo.

Hoy te contamos la hoja de ruta real, midiendo la vida como los argentinos: por mundiales.

Y ojo, porque tener a nuestras estrellas jugando para siempre podría generar varias preguntas muy incómodas.

Ahora imaginemos que funciona. ¿Qué pasaría si Messi llegara al Mundial del 2038 con 51 años, pero físicamente más joven que en 2030? ¿O qué ocurriría con el fútbol si los mejores jugadores dejaran de envejecer y cada nueva generación encontrara todos los puestos ocupados?

Pero vayamos más allá. Por ejemplo, una terapia que devuelva una rodilla de 50 años al estado que tenía a los 25, ¿sería medicina o dopaje? Porque esto no cambiaría solamente el fútbol: cambiaría todos los trabajos, las jubilaciones, la desigualdad y la cantidad de tiempo durante el que alguien podría acumular dinero y poder.

¿Qué tendría que conseguir realmente la medicina para que Messi juegue en 2030, 2034 y, ¿por qué no?, 2038 o incluso más allá?

Pero, quiera Messi volver o no, tú vas a estar feliz, porque te vamos a regalar el nuevo iPhone Duo si estás suscrito al canal. Y muy atento, porque desde el viernes 23 te lo podés llevar a casita. Usá este código para que te llegue doblado. Para entender las tecnologías, podemos dividirlas en 3 estrategias: ralentizar el desgaste, reparar el daño acumulado y reiniciar parte de las instrucciones celulares. Y acá está el truco: cada estrategia le alcanza a un Messi distinto. La primera estrategia es la menos espectacular, pero también la más cercana: conseguir que el cuerpo envejezca más lentamente. Dentro de nuestras células existe un sensor llamado mTOR. Cuando detecta que hay nutrientes disponibles, ordena crecer y construir.

Cuando somos jóvenes, crecer es una prioridad. Con los años, el cuerpo necesita dedicar más recursos al mantenimiento, la limpieza y el reciclaje. Ahí aparece la rapamicina, una molécula que reduce la actividad de mTOR. En ratones, la rapamicina es una de las intervenciones más consistentes para prolongar la vida.

En el ensayo PEARL, 114 adultos tomaron dosis bajas una vez por semana durante 48 semanas. El objetivo principal era reducir la grasa visceral, y no se consiguió. Aparecieron algunas señales interesantes, pero en variables secundarias, y las dosis se toleraron razonablemente bien durante el estudio, pero no se demostró que nadie rejuveneciera. Algo parecido sucede con la restricción calórica: en numerosos animales prolonga la vida. En el ensayo CALERIE, con 220 adultos sanos, uno de los relojes biológicos detectó una pequeña desaceleración; otros no encontraron cambios importantes. Y cuidado con esos relojes: analizan algunas señales del organismo, pero no pueden resumir por sí solos el estado de todo el cuerpo. Bajar el kilometraje que aparece en el tablero no significa que hayas reparado el motor.

Para el Messi del 2030, con 43 años, probablemente ni siquiera haría falta una revolución celular completa. La preparación física, el control de las cargas, la nutrición, la recuperación y un papel táctico diferente podrían mantenerlo competitivo. De los 3 mundiales, 2030 es el menos imposible. Pero para 2034 ya no bastaría con envejecer más despacio: habría que reparar.

Con los años acumulamos células senescentes, células dañadas que dejan de dividirse pero que tampoco abandonan el cuerpo. Los senolíticos son medicamentos diseñados para localizar y eliminar estas células. En un ensayo con 60 mujeres, una combinación de 2 fármacos no mejoró el objetivo principal en el grupo completo, aunque aparecieron señales positivas en quienes tenían más células senescentes al comenzar.

Una versión más futurista utiliza células inmunes CAR-T, parecidas a las que ya se emplean contra algunos cánceres, pero modificadas para reconocer células senescentes. Serían como perros rastreadores microscópicos: recorren el cuerpo, encuentran una marca determinada y atacan únicamente cuando la detectan. Aunque, por ahora, esto solo se ha probado en ratones.

Mientras que en primates se probó otra estrategia. En 2025, unos investigadores administraron a macacos viejos células progenitoras humanas modificadas para resistir mejor el envejecimiento. Después de unos 10 meses, observaron mejoras en distintos indicadores físicos y cognitivos. Esto no significa que los animales rejuvenecieran completamente, pero sugiere que quizás podamos reforzar los sistemas de reparación del organismo y no limitarnos a tratar cada enfermedad por separado.

Este sería el Messi de 2034: no un joven otra vez, sino un veterano restaurado por piezas. Menos inflamación, tejidos capaces de recuperarse mejor y lesiones que dejen menos daño acumulado.

¿No lo estamos forzando un poco a Messi, Ana? Pobre, se va a tirar por una ventana.

El problema es que ningún experimento ha demostrado todavía que esto pueda devolverle a una persona de 47 años el rendimiento de un futbolista de élite. Y por eso, para llegar al Mundial de 2038, necesitaríamos entrar en el terreno verdaderamente radical: reiniciar.

Yo te digo algo, Ana: yo tengo 46 y estoy para jugar mundiales. Decí que no me llamaron.

No sé por qué no te ha llevado Scaloni.

Sin tratamiento genético ni nada, corría más que muchos en la final, te lo aseguro.

Bueno, eso tampoco es muy difícil.

Porque ojo, que acá ya hay que hacer mantenimiento, limpieza y todo a lo bestia. Casi todas las células de nuestro cuerpo contienen el mismo ADN: una neurona y una célula de la piel tienen prácticamente el mismo manual de instrucciones. Lo que cambia es qué páginas leen y cuáles mantienen cerradas. Eso es, simplificando muchísimo, la epigenética.

Podemos imaginarla como un director de orquesta que decide qué instrumentos suenan, en qué momento y con qué intensidad. Con la edad, algunos músicos entran tarde, otros tocan demasiado fuerte y la canción empieza a desafinar. Shinya Yamanaka descubrió 4 factores capaces de devolver una célula adulta a un estado parecido al de una célula madre.

Pero dentro de una persona no queremos rebobinar completamente las células. Una neurona tiene que seguir recordando que es una neurona, y justamente por eso existe la reprogramación parcial. En lugar de llevar la célula hasta el principio, los científicos activan estos factores durante un tiempo limitado y frenan antes de que pierda su identidad. Básicamente, sería restaurar una versión anterior del sistema sin borrar los archivos ni desinstalar el Messi.exe.

En 2016, el equipo de Juan Carlos Izpisúa Belmonte utilizó la reprogramación parcial en ratones con envejecimiento acelerado. Los animales vivieron aproximadamente un 30 % más. Pero eran ratones con una enfermedad concreta, no ratones normales, y muchísimo menos seres humanos. El experimento más importante llegó después.

Y es que un grupo de investigadores aplicó 3 de esos factores en los ojos de ratones envejecidos y de ratones con glaucoma. Las fibras dañadas del nervio óptico volvieron a crecer y los animales recuperaron parte de la visión que habían perdido. En el modelo de glaucoma, recuperaron aproximadamente la mitad de la capacidad visual perdida. Volvieron a ver.

Eso es lo que vuelve tan interesante la reprogramación parcial: no intenta disimular la edad, intenta recuperar funciones. Pero también es la estrategia más peligrosa. Si reprogramamos demasiado las células, pueden olvidar qué son o empezar a crecer de forma descontrolada. El verdadero invento no son solamente los factores de Yamanaka, sino construir un interruptor que actúe en el tejido correcto durante el tiempo exacto y que después se apague.

¿Te acordás del primer ser humano que te mencioné al comienzo de este vídeo? En junio de 2026, Life Biosciences anunció que había administrado ER-100 al primer participante de un ensayo clínico de fase 1. ER-100 utiliza 3 factores y está diseñada para tratar enfermedades que dañan el nervio óptico, entre ellas el glaucoma. Según la empresa, es la primera terapia de restauración epigenética parcial que llega a un ensayo clínico en seres humanos. Pero atención a la diferencia: el participante recibió la terapia; eso no significa que haya rejuvenecido. La fase 1 busca comprobar principalmente que el tratamiento sea seguro. Todavía no tenemos resultados que demuestren que ER-100 haya rejuvenecido células humanas o recuperado la visión.

¿Y por qué empezar por el ojo? Porque es accesible, permite dirigir el tratamiento a una zona concreta y ofrece mediciones muy precisas. Y aunque ER-100 fracase, ya se ha producido un cambio importante: la reprogramación parcial ya se está probando en una persona.

Y ahora falta el otro ingrediente de esta historia: la inteligencia artificial. Porque la IA no rejuvenece a nadie directamente. Para descubrir un medicamento hay que buscar entre cantidades absurdas de moléculas, descartar las tóxicas y averiguar sobre qué parte de la biología actúa cada una.

Un estudio entrenó redes neuronales para predecir la actividad de más de 800 000 moléculas y encontró nuevos candidatos para eliminar células senescentes. Eso no significa, en ningún momento, que ya sean medicamentos rejuvenecedores. Muchos compuestos que funcionan en células fracasan después en animales o en personas.

Pero la IA permite descartar antes los caminos inútiles. Y ya existe un ejemplo que llegó mucho más lejos. El rentosertib es un medicamento descubierto y diseñado con ayuda de inteligencia artificial para combatir la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad degenerativa del pulmón. No es una pastilla contra el envejecimiento, pero pasó de la identificación de la diana al candidato preclínico en unos 18 meses. Y en un ensayo de fase 2 con 71 pacientes, la dosis más alta mostró una señal favorable en la capacidad pulmonar. Todavía faltan estudios más grandes, pero demuestra que una molécula creada con ayuda de la IA puede atravesar el laboratorio, llegar a pacientes reales y producir una señal medible.

Y aquí aparece la idea que conecta la inteligencia artificial, a Messi y a la persona que vivirá mil años: la velocidad de escape de la longevidad. Es el momento hipotético en el que la medicina empieza a añadirnos más tiempo de vida saludable del que transcurre. No necesitamos inventar mañana una terapia que nos mantenga vivos durante mil años.

Imaginemos que la primera generación de tratamientos nos compra 5 años saludables. Durante esos 5 años aparece otra que nos compra 10, y durante esos 10 aprendemos a reparar daños que hoy ni siquiera sabemos medir.

Aubrey de Grey apuesta, a título personal, a que podríamos alcanzar ese punto hacia finales de la década de 2030. No es un consenso científico ni una fecha prometida, pero coincide casualmente con el Mundial del 2038.

Bueno, con la década del Mundial.

Messi no necesitaría recibir mañana mismo una terapia que le permita jugar hasta 2050; solo necesitaría llegar en buenas condiciones a la primera tecnología útil y después utilizarla para alcanzar la fase siguiente. Y si para entonces la medicina empieza a ganar tiempo más rápido de lo que él envejece, aparecerían 2042, 2048… —2046, Ana. —Es igual, me he descontado, ya está.

Hasta que tengamos todas las estrellas necesarias para ser los mejores del mundo.

Hasta que retirarse fuera una decisión y no una avería biológica.

Hasta que le ganemos a España.

¿Y qué pasaría con el fútbol?

Al principio sería el mayor espectáculo imaginable: un All-Star permanente con Messi, Mbappé, Lamine Yamal y todos los cracks que fueran apareciendo, combinando décadas de experiencia con cuerpos restaurados. Lástima que ya no está el Diego. Por ejemplo, un jugador joven aporta físico mientras aprende a leer el partido. Un veterano, en cambio, sabe leer el partido, pero va perdiendo físico. Y si eliminamos este intercambio, nos quedamos con las dos ventajas juntas.

Los contratos podrían durar décadas, los récords serían absurdos y el futbolista más valioso quizá ya no sería una promesa de 18 años, sino un crack probado al que todavía le quedan 50 temporadas. Aunque seguirían existiendo las lesiones, los cambios tácticos, la presión psicológica y algo que ningún tratamiento puede garantizar: las ganas. Rejuvenecer el cuerpo no significa querer jugar tu Mundial número 12. Y si el acceso fuera desigual, la brecha entre ricos y pobres se mediría también en años de juventud.

La brecha sería enorme, por los siglos de los siglos, Ana.

Por eso el médico Mehmood Khan, de la Fundación Hevolution, propone una meta más humana: no acumular cumpleaños conectado a una máquina, sino ampliar la parte de la vida en la que todavía podemos vivirla.

Entonces, Ana, ¿este fue el último Mundial de Messi?

La respuesta conservadora es que nadie lo sabe; solamente él. La optimista es que 2030 podría no ser una despedida, sino el primer puente.

A ver, puede que las predicciones se equivoquen por décadas o por siglos. Puede que todo esto no llegue a tiempo para mantenerlo a Messi en la cancha. Pero la apuesta de muchísimos investigadores es que, salvo que descubramos un muro biológico imposible de atravesar o que algo realmente extraño detenga durante décadas el progreso científico, tarde o temprano esto terminará pasando.

Quizá no alcancemos la inmortalidad, pero aprenderemos a reparar partes del envejecimiento que hoy consideramos inevitables. Porque ya no nos estamos preguntando si un tejido envejecido puede recuperar una función: eso ya ocurrió en animales. Ahora estamos intentando descubrir hasta dónde podemos llevarlo, cómo hacerlo de forma segura y cuándo llegará a nosotros.

Por lo que Messi no necesita saber hoy cómo jugar en 2050; solo necesita llegar al próximo partido. Va a jugar encadenado, hijo. Si la primera persona que vivirá mil años ya nació, estamos completamente seguros de que lleva el número 10. A propósito, comprá las NAUT.

¿Messi en el Mundial 2038? La ciencia real para rejuvenecer (y sus límites)

•Tecnonauta

Rapamicina, senolíticos, reprogramación parcial e IA: repasamos qué dice hoy la ciencia del rejuvenecimiento usando a Messi y los mundiales como reloj.

Messi se despidió diciendo que dejar de venir le iba a doler muchísimo y que le encantaría seguir toda la vida. Nosotros, que somos de los que leen estudios científicos con el café (o el mate) en la mano, nos hicimos la pregunta obvia: ¿y si pudiera?

Introducción: ¿Y si Messi pudiera jugar para siempre?

Ana subió la apuesta desde el primer minuto: ya puestos, que no solo vuelva a la selección, sino que regrese al Barça para otra etapa todavía más gloriosa. Yo, Martín, le dije que eso le encantaría a ella, y no lo negó. Lo curioso es que la idea ya no suena tan descabellada como hace diez años, porque hoy los laboratorios consiguen rejuvenecer ratones viejos en el laboratorio y empiezan a revertir marcas del envejecimiento en células humanas.
Así que hicimos lo que haría cualquier argentino: medir el tiempo en mundiales. En este artículo te contamos la hoja de ruta real de la ciencia para que un crack siga en la élite mucho más allá de lo que hoy consideramos posible.
Un aviso antes de arrancar: esto es un ejercicio de imaginación divulgativa. Messi no ha dicho nada sobre tratamientos de ningún tipo ni tiene relación con este contenido; lo usamos como hilo conductor porque, seamos sinceros, ¿quién no querría verlo jugar una década más?
MundialEdad de MessiQué haría faltaCómo de lejos estamos
203043 añosRalentizar el desgaste + preparación de éliteEl menos imposible
203447 añosReparar el daño acumuladoMuy especulativo
203851 añosReiniciar las instrucciones de las célulasCiencia ficción con base real

Preguntas incómodas sobre el rejuvenecimiento

Imaginemos por un momento que funciona. ¿Qué pasaría si Messi llegara al Mundial de 2038 con 51 años pero con un cuerpo más joven que el que tendría en 2030? ¿Qué le ocurriría al fútbol si los mejores dejaran de envejecer y cada nueva generación se encontrara todos los puestos ya ocupados por leyendas que no se jubilan?
La pregunta se pone todavía más espinosa cuando bajamos al detalle. Si una terapia devolviera una rodilla de 50 años a los 25, ¿estaríamos hablando de medicina o de dopaje? Las federaciones tendrían que redefinir qué significa "competir en igualdad". Y el debate no se quedaría en el césped, porque afectaría a los trabajos, a las jubilaciones y a la desigualdad, e incluso al tiempo durante el que una persona podría acumular dinero y poder.

La broma del iPhone Duo

En el vídeo nos vinimos arriba con un supuesto iPhone plegable que "te llega doblado". Para quien ya estaba buscando el código: era una broma de la casa, ese modelo no existe y no hay ningún sorteo en marcha. Lo que sí es real es que suscribirte al canal sigue siendo gratis y es la mejor forma de no perderte el próximo vídeo.
Volvamos a la ciencia, que es lo que nos trae aquí. Para ordenar todo lo que se está investigando, lo más útil es dividirlo en tres estrategias muy distintas entre sí: ralentizar el desgaste, reparar el daño acumulado y reiniciar parte de las instrucciones de las células. El truco es que cada estrategia alcanza para un Messi diferente.
EstrategiaQué buscaEjemplosMessi que "compra"
RalentizarQue el cuerpo envejezca más despacioRapamicina, restricción calórica2030
RepararEliminar daño que ya se ha acumuladoSenolíticos, CAR-T, células progenitoras2034
ReiniciarRestaurar las instrucciones de la célulaReprogramación parcial con factores de Yamanaka2038

Estrategia 1: Ralentizar el envejecimiento (mTOR y rapamicina)

La primera estrategia es la menos espectacular, pero también la más cercana. Dentro de nuestras células funciona un sensor llamado mTOR que, cuando detecta nutrientes disponibles, da la orden de crecer y construir.
De jóvenes, crecer es prioridad. Con los años, el cuerpo necesita dedicar más recursos al mantenimiento, la limpieza y el reciclaje, como un coche que ya no necesita más potencia sino un buen taller. Aquí entra en escena la rapamicina, una molécula que frena la actividad de mTOR. En ratones es una de las intervenciones más consistentes para alargar la vida que se conocen.
Ojo con esto: la rapamicina es un fármaco de prescripción médica (se usa, entre otras cosas, como inmunosupresor en trasplantes), no un suplemento. Nada de lo que contamos aquí es una recomendación para tomarla.

Ensayos clínicos: PEARL y restricción calórica

En humanos, el ensayo PEARL con rapamicina reunió a 114 adultos durante 48 semanas, que tomaban dosis bajas una vez por semana. El objetivo principal era reducir la grasa visceral y no se consiguió. Aparecieron algunas señales interesantes en variables secundarias y el tratamiento se toleró razonablemente bien, pero nadie salió de allí rejuvenecido.
Con la restricción calórica pasa algo parecido. En muchos animales prolonga la vida, pero en el ensayo CALERIE, con 220 adultos sanos comiendo menos durante dos años, solo uno de los relojes biológicos detectó una pequeña desaceleración y otros no vieron cambios importantes.
EnsayoParticipantesQué buscabaQué encontró
PEARL (rapamicina en dosis bajas)114 adultosReducir grasa visceralObjetivo principal no alcanzado; señales secundarias
CALERIE (restricción calórica)220 adultos sanosFrenar el envejecimiento biológicoLeve desaceleración en un reloj; otros sin cambios
Conviene desconfiar un poco de esos relojes biológicos. Miden ciertas señales del organismo, pero no resumen el estado de todo el cuerpo, y Ana lo explica con una metáfora que nos encanta: bajar el número del cuentakilómetros no significa que hayas reparado el motor.

Messi 2030: la versión menos imposible

Para el Messi de 2030, con 43 años, probablemente no haría falta ninguna revolución celular. Bastaría con preparación física y control de cargas, buena nutrición, recuperación cuidadosa y un rol táctico distinto, más de pausa y último pase que de arranque desde mitad de cancha.
La historia ya tiene precedentes de veteranos brillando tarde. Roger Milla marcó en el Mundial de 1994 con 42 años, y el portero egipcio Essam El-Hadary jugó el de 2018 con 45. De los tres mundiales, 2030 es el menos imposible. El problema llega después, porque para 2034 ya no bastaría con envejecer más despacio: habría que reparar.

Estrategia 2: Reparar el daño con senolíticos

Con los años acumulamos células senescentes, una especie de "células zombi" que dejan de dividirse pero tampoco se marchan, y que van generando inflamación a su alrededor. Para limpiarlas se están desarrollando medicamentos llamados senolíticos, diseñados para localizarlas y eliminarlas.
Los resultados en personas, de momento, son prudentes. En un ensayo con 60 mujeres posmenopáusicas, una combinación de dos fármacos no mejoró el objetivo principal en el grupo completo, aunque sí aparecieron señales positivas en quienes partían con más células senescentes. Dicho de otra forma: puede que no sirva para todo el mundo, pero quizá sí para quien más lo necesita.

Terapias CAR-T y células progenitoras en primates

La versión más futurista se inspira en las CAR-T, células inmunes modificadas que ya se usan contra algunos cánceres. Aquí se reprograman para reconocer células senescentes y funcionan como perros rastreadores microscópicos: recorren el cuerpo, detectan una marca concreta y atacan solo cuando la encuentran. Por ahora, eso sí, solo en ratones.
En primates se probó otra vía. En 2025, un grupo de investigadores administró a macacos viejos células progenitoras humanas modificadas para resistir mejor el envejecimiento. Tras unos diez meses observaron mejoras en distintos indicadores físicos y cognitivos. No es un rejuvenecimiento completo, pero sugiere algo potente: quizá podamos reforzar los sistemas de reparación del organismo en lugar de pelear contra cada enfermedad por separado.

Messi 2034: un veterano restaurado por piezas

Este sería el Messi de 2034. No un chaval otra vez, sino un veterano restaurado por piezas, con menos inflamación y mejores tejidos y lesiones que dejan menos huella acumulada.
Llegados aquí, yo le pregunté a Ana si no lo estábamos exprimiendo demasiado al pobre Messi. Su respuesta fue honesta: ningún experimento ha demostrado todavía que esto pueda devolverle a una persona de 47 años el rendimiento de un futbolista de élite. Por eso, para el Mundial de 2038 habría que entrar en el terreno verdaderamente radical de reiniciar. Yo, por cierto, tengo 46 y sigo convencido de que estoy para jugar mundiales; lo que no entiendo es por qué no me llamaron.

Estrategia 3: Reiniciar con epigenética

Para entender esta tercera vía hay que saber que casi todas nuestras células llevan el mismo ADN. Una neurona y una célula de la piel comparten el mismo manual de instrucciones, y lo que cambia es qué páginas leen y cuáles mantienen cerradas. Eso, simplificando muchísimo, es la epigenética.
A Ana le gusta imaginarla como un director de orquesta que decide qué instrumentos suenan, cuándo y con qué intensidad. Con la edad, algunos músicos entran tarde, otros tocan demasiado fuerte y la canción empieza a desafinar. El japonés Shinya Yamanaka descubrió cuatro factores capaces de devolver una célula adulta a un estado parecido al de una célula madre, un hallazgo que le valió el Nobel en 2012.

Factores de Yamanaka y reprogramación parcial

Dentro de una persona no queremos rebobinar las células hasta el principio, porque una neurona tiene que seguir sabiendo que es una neurona. Por eso existe la reprogramación parcial: los científicos activan esos factores durante un tiempo muy limitado y frenan antes de que la célula pierda su identidad. Es como restaurar una versión anterior del sistema sin borrar los archivos ni desinstalar el Messi.exe.
Reprogramación completaReprogramación parcial
ResultadoCélula parecida a una célula madreCélula más "joven" que conserva su función
Identidad celularSe pierdeSe mantiene (si sale bien)
Uso dentro del cuerpoPeligrosoLo que se está intentando
En 2016, el equipo de Juan Carlos Izpisúa Belmonte aplicó reprogramación parcial en ratones con envejecimiento acelerado y los animales vivieron aproximadamente un 30 % más. Eran ratones con una enfermedad concreta, no ratones normales y muchísimo menos seres humanos, pero abrió la puerta a lo que vino después.

Experimentos en ratones: envejecimiento acelerado y glaucoma

El experimento que de verdad cambió la conversación fue otro. Un grupo de investigadores aplicó tres de esos factores en los ojos de ratones envejecidos y de ratones con glaucoma. Las fibras dañadas del nervio óptico volvieron a crecer y los animales recuperaron una parte notable de la visión que habían perdido. Literalmente, volvieron a ver mejor.
Eso es lo que hace tan interesante esta estrategia: no intenta disimular la edad, sino recuperar funciones que se habían perdido. También es la más arriesgada, porque si se reprograma demasiado, las células pueden olvidar qué son o empezar a crecer de forma descontrolada. El verdadero invento no son solo los factores, sino el interruptor que los activa en el tejido correcto, el tiempo justo, y luego los apaga.

Primer ensayo humano: ER-100 de Life Biosciences

¿Te acuerdas del primer ser humano que mencionamos al principio? En junio de 2026, Life Biosciences anunció que había administrado ER-100 al primer participante de un ensayo clínico de fase 1. La terapia usa tres factores (OCT4, SOX2 y KLF4) y está pensada para enfermedades que dañan el nervio óptico, como el glaucoma. Según la propia compañía, es la primera terapia de restauración epigenética parcial que llega a un ensayo en humanos.
Conviene no confundir titulares. Que el participante recibiera la terapia no significa que haya rejuvenecido: una fase 1 busca sobre todo comprobar la seguridad, y todavía no hay resultados publicados que demuestren rejuvenecimiento ni recuperación de visión en personas.
¿Por qué empezar por el ojo? Porque es accesible, localizado y fácil de medir con mucha precisión. Pase lo que pase con ER-100, ya ha ocurrido algo importante: la reprogramación parcial ha salido del laboratorio animal.

El papel de la inteligencia artificial en el descubrimiento de fármacos

Falta el otro ingrediente de la receta, y aquí jugamos en casa. La IA no rejuvenece a nadie directamente, pero descubrir un medicamento implica revisar cantidades absurdas de moléculas candidatas, descartar las tóxicas y averiguar sobre qué parte de la biología actúa cada una. Justo el tipo de trabajo donde una máquina no se cansa.
Un estudio entrenó redes neuronales para predecir la actividad de más de 800.000 moléculas y encontró nuevos candidatos para eliminar células senescentes. Eso no los convierte en medicamentos: muchos compuestos que funcionan en una placa de laboratorio fracasan después en animales o en personas.
Lo valioso es que la IA permite descartar antes los caminos inútiles, y ya hay un ejemplo que llegó lejos. El rentosertib, desarrollado por Insilico Medicine con ayuda de IA, apunta a la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad degenerativa del pulmón. No es una pastilla contra el envejecimiento, pero pasó de identificar la diana a tener un candidato preclínico en unos 18 meses, y en un ensayo de fase 2 con 71 pacientes la dosis más alta mostró una señal favorable en la capacidad pulmonar. Faltan estudios más grandes, pero demuestra que una molécula diseñada con IA puede llegar a pacientes reales.

La velocidad de escape de la longevidad

Aquí aparece la idea que conecta la IA, a Messi y a la persona que, quizá, vivirá mil años: la velocidad de escape de la longevidad. Es el momento hipotético en el que la medicina empieza a sumarnos más tiempo de vida saludable del que pasa. No hace falta inventar mañana una terapia que nos dure mil años.
EtapaQué pasaResultado
1.ª generación de terapiasNos "compra" 5 años saludablesGanamos margen
2.ª generaciónLlega en esos 5 años y suma 10 másEl margen crece
3.ª generaciónRepara daños que hoy ni sabemos medirEscapamos del reloj
Imagina que una primera generación de tratamientos te regala cinco años saludables; durante ese tiempo aparece otra que te regala diez, y en esos diez aprendemos a reparar lo que hoy ni detectamos. Aubrey de Grey apuesta, a título personal, a que podríamos alcanzar ese punto hacia finales de la década de 2030. No es consenso científico ni una fecha prometida, pero casualmente coincide con la década del Mundial de 2038.
Messi no necesitaría una terapia que lo lleve hasta 2050; solo llegar en buena forma a la primera tecnología útil y usarla como trampolín hacia la siguiente. Ana se emocionó tanto enumerando mundiales futuros que se descontó en directo, y lo resumió mejor que nadie: el objetivo es que retirarse sea una decisión y no una avería biológica.

El futuro del fútbol con jugadores que no envejecen

Al principio sería el mayor espectáculo imaginable: un All-Star permanente con Messi, Mbappé y Lamine Yamal juntos, más todos los cracks que fueran llegando. Lástima que el Diego ya no esté para verlo.
La clave está en un equilibrio que siempre ha definido el fútbol:
Jugador jovenVeteranoVeterano "restaurado"
FísicoAltoEn decliveAlto
Lectura del juegoEn aprendizajeExcelenteExcelente
Valor de mercadoPromesaExperienciaLas dos cosas a la vez
Si eliminamos ese intercambio, los contratos podrían durar décadas enteras, los récords serían absurdos y el jugador más cotizado ya no sería una promesa de 18 años, sino un crack probado con 50 temporadas por delante. Aun así, seguirían existiendo las lesiones, los cambios tácticos, la presión y algo que ningún tratamiento garantiza: las ganas de seguir jugando. Rejuvenecer el cuerpo no significa querer disputar tu duodécimo mundial.
El riesgo más serio no es deportivo. Si el acceso fuera desigual, la brecha entre ricos y pobres se mediría también en años de juventud. Por eso el médico Mehmood Khan, de la Fundación Hevolution, propone una meta más humana: no acumular cumpleaños conectados a una máquina, sino ampliar la parte de la vida que de verdad podemos disfrutar.

Reflexión final: ¿fue el último mundial de Messi?

La respuesta prudente es que nadie lo sabe, salvo él. La optimista es que 2030 podría no ser una despedida, sino el primer puente hacia algo más.
Las predicciones pueden equivocarse por décadas o incluso por siglos, y quizá nada de esto llegue a tiempo para Messi. La apuesta de muchos investigadores es que, salvo que aparezca un muro biológico infranqueable, tarde o temprano ocurrirá. Quizá no alcancemos la inmortalidad, pero aprenderemos a reparar partes del envejecimiento que hoy damos por inevitables. La pregunta ya no es si un tejido envejecido puede recuperar una función, porque eso ya ocurrió en animales, sino hasta dónde podemos llevarlo y cómo hacerlo de forma segura.

Ideas clave para llevarte

  • •Ralentizar el envejecimiento (rapamicina, restricción calórica) funciona en animales, pero en humanos los resultados aún son modestos.
  • •Reparar el daño con senolíticos o terapias celulares muestra señales prometedoras, sobre todo en quienes más daño acumulan.
  • •La reprogramación parcial ya devolvió visión a ratones y, desde junio de 2026, se prueba por primera vez en una persona con ER-100.
  • •La IA no rejuvenece, pero acelera muchísimo la búsqueda de fármacos, como demuestra el rentosertib.
  • •La velocidad de escape de la longevidad es una hipótesis, no una promesa con fecha.
Como dice Martín, Messi no necesita saber hoy cómo jugar en 2050, solo llegar al próximo partido en las mejores condiciones. Y si la primera persona que vivirá mil años ya ha nacido, nosotros apostamos a que lleva el 10.
Si te ha gustado este viaje por la ciencia de la longevidad, cuéntanos en comentarios en qué mundial crees que se retirará Messi. Y ya que estás, pásate por la tienda y llévate tu NAUT en shop.tecnonauta.com.
Este artículo tiene fines divulgativos y no constituye consejo médico. Ninguno de los tratamientos mencionados está aprobado para rejuvenecer, y cualquier decisión sobre medicamentos o dietas debe tomarse con un profesional sanitario.
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