Obsolescencia psicológica: ¿Qué es? ¿y cómo funciona?

A la obsolescencia programada se le suma un nuevo concepto o un nuevo tipo de obsolescencia (valga la redundancia) que lo que pretende es controlar, de alguna manera, tu forma de pensar y percibir el producto que tienes entre las manos.

Estamos a 30 de diciembre, a solo unas horas de cambiar de año, y me despierto con la noticia de que Francia está planeando (o por lo menos intentando) incluir la obsolescencia programada en el código penal. ¡Por fin hay alguien que se mueve en Europa!

Y es que éste no es un tema nuevo, ni mucho menos se pone por primera vez sobre la hoja de ruta o sobre la mesa. Es más, nosotros ya te hemos hablado sobre él en varias ocasiones.

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Pero, ¿sabías que existen distintos tipos de obsolescencia programada? Una de ellas, quizá no tenías conciencia de que existiera (hasta ahora), es la obsolescencia psicológica por la que un producto lo consideramos viejo, anticuado o pasado de moda por más que todos sus componentes estén en perfecto estado y siga funcionando perfectamente.

Una vez más, lamentablemente, nos fijamos en la firma de la manzana y es que a la obsolescencia programada de sus productos (sobre todo en referencia a cables y baterías), ahora también debemos añadir la obsolescencia psicológica, por la que cada vez que sale un nuevo modelo de iPhone nos "convencemos a nosotros mismos" de que el predecesor ya está completamente pasado de moda. ¡Y esto sucede cada año!

Pero retrocedamos hasta mediados de los años '50 en Estados Unidos. Y es que en ese justo momento es cuando surge lo que hoy en día conocemos como obsolescencia programada y psicológica.

Los hogares estadounidenses ya lucían todos neveras, lavadoras y cualquier otro pequeño electrodoméstico que se te ocurra y con la durabilidad y materiales con los que estaban fabricados, no era presumible que las amas de casa de aquella época quisieran cambiarlos a los pocos años.

Por ello, los fabricantes buscaron nuevos métodos para seguir dándole cuerda al proceso productivo y conseguir que sus ventas no se desplomasen. Inventaron y pusieron en práctica la obsolescencia programada y psicológica y... ¡funcionó!

Uno de los "trucos" más antiguos y eficaces de la obsolescencia psicológica es el del color. Es decir, una año está de moda tener un teléfono en azul y al año siguiente el azul es una tonalidad totalmente demodé y, sin embargo, se lleva el rojo (por poner un ejemplo). Otra jugada, consiste en sacar al mercado diseños completamente diferenciados para que el modelo anterior parezca totalmente anticuado. ¿Te suenan los bordes redondeados, los cambios en los botones o las carcasas metalizadas de los smartphones?

Y el mayor peligro no es la obsolescencia en sí, sino el daño que le estamos haciendo a nuestro planeta y la cantidad de basura tecnológica que estamos generando con nuestro comportamiento.
Basura Tecnológica: La intoxicación silenciosa

Pero en este 2015 se abre una pequeña puerta a la esperanza, y es que va a ser un año cargado de propósitos (esperemos que se cumplan) para impulsar la sostenibilidad.

En septiembre, los dirigentes mundiales se reunirán para aprobar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Mientras que en los meses de noviembre y diciembre, París (otra vez los franceses) se convertirá en la capital de la lucha contra el cambio climático y en donde se intentarán alcanzar acuerdos mundiales para frenar este fenómeno inducido y generado por el hombre.

¡No tenemos ninguna duda que la obsolescencia programada y psicológica, así como también la basura tecnológica, estarán sobre la mesa! ¿Te apuntas al año de la sostenibilidad?

por AnnaC ""
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